¡Qué emocionante es ver un molino en ruinas con los ojos de su último molinero!
Antolín Toro nos lo contó, con la pasión y el oficio de sus 89 años.
Casi pudimos oír el agua empujando el “ruezno”, haciendo girar la piedra sobre el grano.
¡Qué emocionante es ver un molino en ruinas con los ojos de su último molinero!
Antolín Toro nos lo contó, con la pasión y el oficio de sus 89 años.
Casi pudimos oír el agua empujando el “ruezno”, haciendo girar la piedra sobre el grano.